domingo, 22 de febrero de 2015

Licenciatura en Letras hispánicas

El gusto por la lectura es una cualidad que la mayoría de las personas adquieren por influencia familiar, a una edad joven. Si algo le debo a mis padres es precisamente esto, que me hayan dirigido hacia un buen libro. Ahora veo que el hartazgo que desarrollaron al leerme un cuento cada noche tuvo algo de provecho para mí. Me enseñaron a ser autosufuciente. La decisión final de mis estudios se rigió en base a esa enseñanza.
En principio, mis estudios estaban dirigidos a las ciencias de la salud. La química, matemática y farmacología, que tan complicada y estresante pretende ser (y lo es), se me antojaba a fascinante. Sin embargo no lo suficiente para abandonar las lecturas que tanto me despojaron del hambre y el sueño. Por tanto, sí, como la mayoría de los aspirantes a la licenciatura, aposté por un gusto convertido en oficio.
No obstante, los semestres me han convencido mi errónea primera impresión. Para bien. Y ahora, al escarbar a fondo mis verdaderos intereses, descubrí otra sencilla cosa que agradecer a mi madre. La importancia del lenguaje en su forma escrita y hablada. El idioma que desee conocer tendrá de trasfondo una carga cultural y social impresionante que ayudará a manejar mejor el idioma y transmitir de manera eficaz una idea. La licenciatura en Letras hispánicas me ofrece esa oportunidad de entendimiento más la posibilidad de transmitirlo.
Mi decisión no ha cambiado, tan sólo le he dado otro enfoque. La docencia.

7 comentarios:

  1. La docencia es un área que me encanta, que bueno que tengas esa noble vocación síguela sin desviarte, saludos

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  2. "Un gusto convertido en oficio" ¡Simplemente genial! Ojalá que puedas desarrollarte en la docencia porque es algo que te obligará a estar aprendiendo continuamente.

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  3. Un área que sin duda retribuye en varios aspectos es, la docencia. La experiencia que estás adquiriendo es algo que en ninguna universidad vas a poder adquirir.

    Soledad Rios

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  4. Una de las cosas mas bonitas, interesantes, emocionantes y de gran responsabilidad que la vida de la docencia me ha otorgado, es el enseñar y aprender al mismo tiempo de los niños, adolescentes y jóvenes. Amo la docencia y a mis hermosos aprendices.

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  5. Parece que se adquiere así, y es oral en un principio. Hacer del gusto un oficio, qué buena decisión. Me causa curiosidad por qué el énfasis en tu mamá y la lengua.
    Saludos, Gandhi.

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  6. Todos, indudablemente, necesitamos cambiar el enfoque de vez en cuando. Creo que la mayoría de nosotros ingresó a la carrera con una idea errónea y, si no, al menos sesgada. La letras es un mundo demasiado grande para contener solo la literatura; la docencia, la lingüística y la filología también son campos de trabajo maravillosos y qué bueno que nos lo recuerdes.

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  7. Qué bueno que sientas vocación por la docencia. Hay gente que sabe mucho, pero si no tiene la vocación de enseñar no lo hará bien. Lo mejor es la convivencia con los estudiantes y poder hablarles de lo que mas te gusta. Lo malo, es el trabajo administrativo que implica y, bueno, los salarios.

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